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Temperaturas escolares y salud infantil: postura oficial de la SPSE

Temperaturas escolares y salud infantil: postura oficial de la SPSE

«La SPSE recomienda adaptar la actividad lectiva o suspender si no se toman medidas adecuadas a partir de los 27 °C, en base a la evidencia científica sobre confort térmico y rendimiento escolar.»

Junta Directiva

En la Región de Murcia, las altas temperaturas dentro de las aulas ya no son una anécdota estival, sino una amenaza persistente y documentada contra la salud y el aprendizaje de nuestros hijos. La evidencia es clara y la ciencia nos interpela: el confort térmico en los centros escolares no es un capricho, es una cuestión de salud pública infantil.

Los niños son más vulnerables al calor que los adultos. Tienen una temperatura corporal central más elevada y un sistema de termorregulación aún inmaduro. Esto los convierte en el grupo más sensible ante temperaturas extremas. De hecho, los entornos de calor excesivo aumentan su fatiga, disminuyen su capacidad de concentración y afectan su rendimiento académico.

Los datos hablan por sí solos:

  • Por cada 1 °C de descenso en aulas entre 20-25 °C, se incrementa un 10 % en las respuestas correctas en matemáticas.

  • Los estudiantes que se sienten térmicamente cómodos obtienen hasta un 4 % más de aciertos.

  • Por cada 1 °C de incremento, los resultados escolares caen un 0,4 %.

  • Efecto del calor extremo en el aula. La probabilidad de suspenso aumenta en un 12,3 % como efecto atribuible al calor excesivo en entornos en aulas sin aire acondicionado

A esto se suma la calidad del aire interior: niveles de CO2 por encima de 1400 ppm reducen la memoria visual en un 10 % y un aumento de 200 ppm puede provocar la pérdida de un día de clase al año por alumno.

¿Cuál debe ser el umbral para actuar?

No necesitamos llegar a los 35 °C para hablar de emergencia. Los umbrales científicamente establecidos son mucho más bajos:

  • A partir de 26-27 °C, el confort térmico comienza a deteriorarse. Ya se observan efectos negativos en el rendimiento, como disminución de la concentración, errores en tareas cognitivas, somnolencia y fatiga.

  • A partir de 30 °C, el ambiente se vuelve inadecuado para el aprendizaje.

  • Superar los 32-33 °C representa un riesgo para la salud en población vulnerable como los escolares.

La Organización Mundial de la Salud y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) recomiendan mantener la temperatura en actividades sedentarias, como el estudio, entre 20 y 24 °C. Esto hace evidente que ya a partir de los 27 °C se sobrepasa el rango óptimo.

Principio de precaución sanitaria para la infancia

Aplicar este principio en la infancia significa no esperar al daño para actuar. Por eso, la suspensión o adaptación de clases debería contemplarse a partir de los 27 °C, no a los 30 °C o más. Esta medida protegería el aprendizaje, la salud física y mental y reduciría desigualdades.

Y aún así, seguimos viendo colegios sin sombra, sin climatización, con ventanas selladas o barracones prefabricados sin ventilación cruzada.

Propuestas urgentes de la SPSE 

La solución no pasa únicamente por aire acondicionado: exige una estrategia global que incluya:

  • Instalación de sistemas de climatización con contratos de energía verde (fuentes renovables)

  • Ampliación de ventanas y facilidades para lograr ventilación cruzada eficiente.

  • Uso prioritario de energías renovables para climatización y mejora de la calidad del aire.

  • Infraestructura verde, sombra en patios, arbolado, arquitectura bioclimática.

  • Monitorización del ambiente interior con sensores integrados de CO2, temperatura y humedad relativa, que permitan activar protocolos de adaptación cuando se superen los umbrales de seguridad.

  • Educación al aire libre como estrategia complementaria.

  • Evitar el uso de barracones o espacios prefabricados

Desde la Sociedad de Pediatría del Sureste, hacemos un llamamiento urgente:

Que ningún niño permanezca en clase por encima de los 27 °C, límite a partir del cual el aprendizaje ya se ve afectado.
Que las clases se suspendan, reubiquen o se adapten cuando se superen estos valores.
Que se garantice el derecho a un ambiente escolar saludable y termorregulado, como parte de su derecho a la educación y la salud.

La salud de nuestros niños no puede esperar a septiembre. Ni un grado más. Ni un año más.


¿Confort térmico en las aulas?

La ‘sensación de confort térmico’ en el aula depende de 6 aspectos:

·       GÉNERO

·       EDAD

·       RAZA

·       SUPERFICIE CORPORAL

·       TASA METABÓLICA

·       AISLAMIENTO A TRAVÉS DE LA ROPA

Genero: Las niñas soportan peor el frío, por la labilidad del sistema vascular.

Edad: La termorregulación infantil es un proceso también que requiere maduración. Por eso los recién nacidos y los lactantes muy pequeños tiene más problemas.

Superficie corporal: Los niños presentan una proporción mayor de superficie corporal relativa a la masa corporal que los adultos, lo que significa una mayor ganancia de calor en un día caluroso y una mayor perdida hacia al ambiente en un día frío. 

Raza: El frío es una sensación, una percepción de nuestro cerebro que se produce en la zona llamada hipotálamo, y los seres humanos no hemos dejado de ser primates de sabana. Se aprecian diferencias raciales.

Tasa metabólica: Los escolares tienen mayor tasa metabólica, es decir, tienen ‘la caldera’ corporal más activa que los adultos. Esto le permite tolerar mejor el frío. Además, explica que comen más alimentos por kg de peso que los adultos. Explicaría porqué los niños no sienten tanto frío como los adultos.

Los niños/as mantienen el confort térmico mejor que los adultos a menor temperatura, y peor al calor. 

Referencias bibliográficas. 

  • Goodman, J., Hurwitz, M., Park, J., & Smith, J. (2018).
    Heat and Learning. Harvard Kennedy School Working Paper RWP18-014.
    Este estudio analizó datos de 10 millones de estudiantes de secundaria en EE. UU. y encontró que  Cada aumento de 0,56 °C en la temperatura media durante el año escolar reduce el rendimiento en los exámenes estandarizados en aproximadamente un 1 %. Cada día escolar por encima de 26 °C reduce el aprendizaje anual acumulado en torno a un 0,5 %. En contextos acumulados (por ejemplo, 10 días calurosos), la pérdida total puede alcanzar o superar el 5 %, especialmente en alumnos sin acceso a mitigación térmica. La presencia de aire acondicionado elimina prácticamente estos efectos negativos, lo que demuestra que la adaptación tecnológica es efectiva.

    • La exposición reiterada al calor en el aula perjudica más a los alumnos de secundaria que a los de primaria, debido a la mayor carga cognitiva de sus tareas. 
      Enlace al estudio

  • Wargocki, P., & Wyon, D. P. (2007).
    The effects of moderately raised classroom temperatures and classroom ventilation rate on the performance of schoolwork by children (RP-1257). HVAC&R Research, 13(2), 193–220.
    Investigaron el impacto de la temperatura en el rendimiento de estudiantes de 10 a 12 años, observando que reducir la temperatura del aula de 25 °C a 20 °C durante el clima cálido mejoró significativamente la velocidad en pruebas de aritmética y lenguaje.
    Enlace al estudioWelcome to DTU Research Database

  • Haverinen-Shaughnessy, U., & Shaughnessy, R. J. (2015).
    Effects of Classroom Ventilation Rate and Temperature on Students’ Test Scores. PLOS ONE, 10(8), e0136165.
    En un estudio con más de 3,000 estudiantes de quinto grado en 140 aulas, se encontró que cada disminución de 1 °C en la temperatura dentro del rango de 20–25 °C se asoció con un aumento adicional de 12–13 puntos en las puntuaciones promedio de los estudiantes en matemáticas.
    Enlace al estudio

  • Lala, B., & Hagishima, A. (2022).
    A Review of Thermal Comfort in Primary Schools and Future Challenges in Machine Learning Based Prediction for Children. Buildings, 12(11), 2007.
    Este artículo revisa estudios sobre el confort térmico en aulas de primaria y destaca que los niños son más sensibles al calor que los adultos, prefiriendo temperaturas más bajas incluso en invierno. 

    • Las condiciones de aula afectan no solo el confort, sino también el estado de alerta y el aprendizaje.

    • Destaca la necesidad urgente de normativas específicas para el entorno térmico en centros educativos, con especial atención a la edad y características fisiológicas infantiles.


    Enlace al estudio

  • Allen, J. G., MacNaughton, P., Satish, U., Santanam, S., Vallarino, J., & Spengler, J. D. (2016).
    Associations of cognitive function scores with carbon dioxide, ventilation, and volatile organic compound exposures in office workers: a controlled exposure study of green and conventional office environments. Environmental Health Perspectives, 124(6), 805–812.
    Este estudio destaca que las condiciones térmicas inadecuadas en las aulas pueden afectar negativamente la concentración y el rendimiento académico de los estudiantes.
    Enlace al estudioSSRN+5PubMed+5MDPI+5

Foto de la entrada. Alumnos de un colegio de El Palmar sin camiseta por el calor, en una foto de archivo. Nacho García / AGM. Publicada en la Verdad.

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